El Barco hundido Olvidado de Cabo San Lucas: La Historia del Harry Lundeberg
- renemv76
- 24 sept 2025
- 2 Min. de lectura
Cuando visitas Cabo San Lucas, tus ojos inevitablemente se dirigen al famoso Arco del Fin del Mundo — esas formaciones rocosas donde el Pacífico se une con el Mar de Cortés. Pero pocos saben que, bajo esas aguas, descansa un naufragio con una historia extraordinaria: el Harry Lundeberg.
De la Guerra Mundial a los Mares Abiertos
El barco nació en 1943, en North Vancouver, Canadá. Fue parte del programa “Park Ship”, la versión canadiense de los Liberty Ships estadounidenses. Eran cargueros sencillos pero resistentes, construidos a toda prisa para mantener el suministro durante la Segunda Guerra Mundial.
Bautizado como Kitsilano Park, se unió a la flota mercante aliada. Durante casi dos años navegó mares peligrosos, transportando carga vital y formando parte de convoyes protegidos contra los submarinos alemanes.
Una Nueva Vida Tras la Guerra
Con la llegada de la paz, muchos de estos barcos fueron vendidos a empresas privadas. En 1946, Kitsilano Park pasó a llamarse Lake Kootenay, bajo Western Canada Steamships. Tres años después, volvió a cambiar de manos y de nombre: Phopho, bajo bandera panameña.
Finalmente, en 1950, recibió su nombre definitivo: Harry Lundeberg. Operado por Gypsum Carrier Inc., transportaba yeso desde las minas de la Isla San Marcos, en el Mar de Cortés, hacia distintos puertos del Pacífico.
El Último Viaje
El 8 de febrero de 1954, al acercarse a Cabo San Lucas, ocurrió la tragedia. El Harry Lundeberg chocó contra un banco de rocas cerca del Arco. Los daños fueron irreparables. Lloyd’s Register lo anotó con frialdad: “Golpeó un banco de rocas. Daños extensos. Declarada pérdida total.”
Algunos culpan a errores de navegación. Otros cuentan una leyenda más pintoresca: que un tripulante, hundido en deudas de juego, dirigió intencionalmente el barco hacia el desastre. ¿Verdad o mito? Quizás nunca lo sabremos.
Sepultado y Redescubierto
Durante décadas, el naufragio permaneció oculto bajo la arena. Casi fue olvidado… hasta que en 2014, el huracán Odile golpeó Baja California Sur. La fuerza de la tormenta removió el lecho marino y dejó al descubierto los restos del viejo carguero.
Hoy en día, los buzos a veces logran ver sus huesos de acero bajo las aguas turquesa. La visibilidad depende del capricho del mar — a veces escondido, a veces revelado, como un fantasma del pasado.
Mitad Historia, Mitad Leyenda
Desde los convoyes de guerra hasta su descanso final en Cabo, el Harry Lundeberg llevó consigo más que mercancía. Llevó una memoria de resiliencia, transformación y misterio.
La próxima vez que contemples el Arco de Cabo San Lucas, recuerda que bajo esas aguas reposa la historia… esperando a quienes se atrevan a mirar más allá de la superficie.
Eslora (largo): 441 pies (134,4 metros)
Manga (ancho): 57 pies (17,4 metros)
Puntal (profundidad del casco): 35 pies (10,7 metros)
Registro bruto (GRT): 7,129 toneladas
Peso muerto (DWT): ~10,000 toneladas
Propulsión: Máquina de vapor de triple expansión, hélice simple, ~2,500 HP
Velocidad: 10–11 nudos













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